Patitos en Fila

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miércoles, 7 de diciembre de 2011

¿Y qué tal si...?


¿Y qué tal si no pueden escapar? ¿Y qué tal si las fuerzas los vencen, y por más esfuerzo que realicen para alejarse, sólo logren acercarse? ¿Y qué tal si se resignan a aceptar que indefectiblemente, aún sin creer en ello, existe un destino escrito para ambos?
Dejarían de simular que no les importa que ocurra en el camino del otro, y soltarían todas las bellas palabras reprimidas bajo la comodidad. 
Permitiría que la llene de sus dudas pero también de su encanto.  Cada noche mientras él repase los sueños e ilusiones que se desprenden de su boca, ella buscaría la forma de concretarlos.
Él disfrutaría de la niñez de su amor, que contrasta tan bien con su intelectualidad. Le brindaría los espacios que tanto necesita y sería su respaldo.
Lo sorprendería su fuerza, su tenacidad, su incondicionalidad.
La sorprendería su sacrificio, su convicción y su talento.
Todo eso sucedería si de una buena vez, lo aceptáran y lo disfrutáran.
Todo, todo eso…sentirse completos y felices.

lunes, 25 de julio de 2011

Mirada de reojo.

Últimamente empecé a observar que la gente vive paranoica. Todos transcurren sus días viviendo inmersos en la desconfianza, y no me refiero sólo a las personas que entablan relaciones efímeras con extraños, sino a las mismísimas personas que conforman un círculo familiar.
No quiero repetir el cliché de que los tiempos pasados fueron mejores, y que antes todo era mejor, que se vivía respaldado por el peso de la palabra, que valía aún más que la firma de un escribano. Tampoco quiero enumerar hasta el cansancio, como se podía sacar las sillitas a la puerta con una pava de mate y ver pasar a los vecinos, con la puerta abierta de par en par, sin miedos.  Que los abuelos eran respetados como fuente de sabia enseñanza y que antes de traicionar a un familiar se prefería el destierro.
Ya estamos cansados de que nos confeccionen listas nostálgicas, pero tampoco podemos dejar de aceptar que las relaciones se han visto tan desgastadas que personalmente, me desorienta.
Aún en las familias que aparentan ser sumamente sólidas, moviéndose en bloque, sin disentimientos, como entiende el gran Carlos Solari, “cuando al billete hace que baila
la mierda corre y la traición también”.
Percibo que el egoísmo, que antes quedaba de las puertas de la casa familiar para afuera, hoy es el protagonista de cada día. Ya no interesa si es el hermano, el tío, el padre o el abuelo. Si hay que pisarle la cabeza, se la pisan. Sin titubear. Se perdió la solidaridad y el compañerismo dentro del ámbito familiar. Cualquier dicho o acción es vista con recelo, se desconfía, se habla por lo bajo, se cruzan miradas cómplices y condenatorias, prejuiciosas. Los principios y valores cambian con escabrosa facilidad, y la jerarquía que antes nos inculcaban desapareció. Reitero: no considero que todo lo pasado sea mejor, pero me asusta pensar que ya no se pueda confiar ni siquiera en tu propia sangre. Salvo por escasas excepciones, el resto deja mucho que desear.  

lunes, 18 de julio de 2011

My self


Ayer por la noche tuve contacto con una compañera con la cual hacía mucho tiempo que no charlaba. Obviamente, las primeras preguntas fueron las de rutina. Qué como estábamos, si continuábamos en los mismos trabajos, como iban las materias de la facultad, y todas esas preguntas obligatorias por convenio social.

Había pasado mucho tiempo desde que me había sometido por última vez al clásico interrogatorio de reencuentro, y no me vino nada mal.

A medida que iba respondiendo pude notar, casi inconscientemente que las cosas no estaban tan mal como pensaba. Al contrario. Noté que estaba transitando una etapa de mi vida que me resultaba claramente favorable, porque aunque no esté rebalsando de felicidad, por primera vez en mucho tiempo estoy tranquila, enfocada, estable, fuera de alcance de sobresaltos y de miedos. Enumeré mentalmente todos los ámbitos que forman parte de mis días y pude comprobar que los disfruto. Mi actitud cambió, y se nota. Los demás lo notan, y me lo hacen saber. Disfruto de la compañía de otra clase de gente y espero con ansias mis ratos en soledad para dedicarme a mi misma. No me obligo más a complacer a nadie que no se lo merezca, ni escucho a quién no quiero. No formo parte de todo lo que no esté de acuerdo, y gasto mis energías sólo en lo que valga la pena. Me volví más solitaria, más sensible, más creativa y más paciente. Menos combativa, menos ansiosa, y menos caprichosa. Creo que es un estado de “letargo” voluntario, y me gusta, me hace bien.



jueves, 14 de julio de 2011

Tu mejor amigo

"Tu mejor amigo es tu peor enemigo."

Suena un poco fuerte y provocador. No son palabras que me pertenecen. Son de la autoría del filósofo más controvertido pero el que más me apasiona, Friedrich Nietzsche. Ayer, leyendo una de sus obras magistrales, encontraba que fundamentaba ese razonamiento.

Tu mejor amigo, será aquel que no solo soporto todos tus lados oscuros, sino que también será aquél que logre que vivas replanteando tu camino y tus decisiones. Aquellas cosas que deberías revertir o no, pero te acompaña a encontrarle sentido a tus elecciones, seguridad y fundamentos sólidos a los que aferrarse.

Encontrar alguien con quien puedas realizar el ejercicio de razonar las situaciones, distinguir los “pro y contra”, que te ayude a alejarte del problema y mirarlo por encima, objetivamente. Alguien de quien puedas escuchar lo que sea, sin ofenderte, sabiendo que todo lo que te dice, lo dice con buenas intenciones, porque quiere verte feliz.  
Alguien que no te exija relaciones de amistad que impliquen dar para esperar la retribución, que te ofrezca verdadera solidaridad y sentimientos genuinos.

Yo encontré un par de estos, solo un par, y no los quiero dejar ir, los cuido.
El resto…si forman parte de mi vida, pero no me preocupo más, me tienen sin cuidado, que bailen entre hipócritas.

martes, 5 de julio de 2011

Jaque mate


La semana entrante comenzó con un par de confesiones que patearon el tablero…y como lo patearon. Tiraron por la borda años y años de una fachada que protegía los secretos más delicados, simplemente, porque se volvieron intolerables. La fachada estaba sostenida por cuatro pilares que mantenían su estructura en alza. Se los presento: el miedo, la vergüenza, el orgullo y la paciencia.
Podríamos estar de acuerdo, quizá la mayoría, en que el tiempo cura las heridas, pero solita aprendí que también erosiona y corrompe. Esta vez,  se encargó de comer todos los cimientos cual termita hambrienta en un aserradero, y cuando toda la estructura estaba a punto de derrumbar, se le dio un empujoncito para terminar de una vez por todas con semejante espectáculo.
Te soy sincera…me siento orgullosa, porque si hay algo que no me falta, es valentía.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Por la noche

La noche es su tranquilidad.

No escucha, nada la abruma. El silencio le permite escucharlo. Por fin se termina el día que la apartaba de él. Lo siente en la brisa, deja que la roce, porque así la rozaba, con la misma suavidad. La noche es tranquilidad, la noche es él, la noche es su paz. La noche la dejaba contemplarlo, hora tras hora, de cerca, a centímetros, la dejaba olerlo, penetrar su aroma y su respiración. La noche la convertía en la reina de sus sueños. Nadie podía tocar su piel ni acobijarlo. Nadie podía amarlo desenfrenadamente solo con una mirada. Por horas, guardiana de sus sueños, dueña de su boca, reina de su amor. La noche fue cómplice de sus locuras, de sus desalientos, del insomnio compartido, de su amor incondicional.
La noche le recuerda, que el amor no vive detrás de caretas ni disfraces. Que el amor es puro y desenfrenado en su máxima esencia y que todo intento de condicionarlo lo destruye. La noche le recuerda que fue él que lo intento y fue él quien lo mato. 
Él  lo ató, lo limitó, lo obvio, lo ignoró, 
LO OLVIDÓ.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Así es V

¿Querés saber cuando te perdés?

Te perdés cuando te aferras a alguien a quien no le importa perderte.

No creo que exista una peor sensación, otro sentimiento tan desolador.

jueves, 3 de marzo de 2011

Ceremonia durante la tormenta


El cielo ha oscurecido. Las nubes camuflaron su celeste intenso, convirtiéndose en manchas grises y deformadas. Anochece de pronto. Escasea el aire, aumenta la humedad. Necesito respirar, desahogarme, correr. Caen las primeras gotas. Grandes, espesas, cargadas. Violentas. El viento se ha empeñado en soplar con intensidad, desparramando todo lo que encuentra en su camino, también desparrama mi ropa, mi largo cabello. Sé que estoy en problemas, estoy en el ojo de la tormenta. El desastre me rodea, pero no me toca, y solo puedo contemplarlo parada. El polvo volando, impidiendo ver las opciones. Quiero salir, pero significaría atravesar fuerzas desconocidas, temerosas. Quiero salir. Deseo salir. No quiero desesperar. Sé que las tormentas terminan, pero no encuentro salida, y está durando demasiado. Temo al desastre que tendré que afrontar cuando calme. Y una vez más, me tomas de la mano. Me abrazas fuertemente. Me susurras al oído. Me acomodas. Me armas. Me sostenes. Es una ceremonia durante la tormenta, porque el viento al que temía ahora es música con la que danzamos. Porque la oscuridad se vuelve cómplice. Porque la lluvia se vuelve romántica. Y vuelvo a creer que puedo, que las tormentas pueden atravesarse, sin tener que esperar a que apacigüen. Y vuelvo a ser yo. Juntos.


sábado, 12 de febrero de 2011

Aviso

Aclaración: antes de escribir cualquier estupidez que no valga la pena, prefiero desaparecer por unos días. El motivo no es la falta de inspiración, ni la falta de temas a desarrollar, ni la poca originalidad. Escribo para sentirme plena, y si en el intento de hacerlo, siembro más vacios que certezas, prefiero quedarme guardada, escuchándome.

sábado, 29 de enero de 2011

Secuencia nocturna

Noctámbula. 

Amiga de la noche. 
De la oscuridad. De la profundidad. 
Noche que alberga mis temores, mis frustraciones, mis necesidades, mis deseos de huir, mis fantasías y mis sueños...
Sueños utópicos, descabellados, secuencias irreales. 

Silencio cómplice. 

Hipótesis, teorías, caminos. 
Miradas perdidas. 
Incertidumbre. Delirio. Dolor. 
Lágrimas veloces, agobiantes, ácidas. 

Vacío. 

Melancolía, nostalgia, tristeza. 
Impotencia. Indignación. 
Desesperación. 
Agitada respiración, suspiros calmantes. 

Incomprensión. 

Cansancio. 

Resignación.

viernes, 28 de enero de 2011

Equilibrio

Desde que tengo uso de la razón, mi vida esta destinada a encontrar el equilibrio. La responsabilidad y el orden marcaron mis pasos. Liderar en todos los ámbitos en los que incursioné, fue la preocupación mayor. Seguir los mandatos sociales, estudiar, trabajar, competir, ser pareja, ser amiga, ser hija. Paradójicamente, perdiendo el equilibrio, encontré mis momentos de suma felicidad. Porque ya no creo que una vida equilibrada signifique pisar siempre seguro, ni buscar el consentimiento ni la aprobación del resto. Porque ya no le temo a mis miedos, que hoy se han convertido en valientes, y me han permitido volar sin caer. Porque hoy entiendo que perder el equilibrio por amor es también llevar una vida equilibrada. Y no existe sensación más reconfortante ni pura.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Así es II

Aunque estoy atada a tus diabluras, sabes que estoy siempre a favor del adiós.