Patitos en Fila

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miércoles, 7 de diciembre de 2011

¿Y qué tal si...?


¿Y qué tal si no pueden escapar? ¿Y qué tal si las fuerzas los vencen, y por más esfuerzo que realicen para alejarse, sólo logren acercarse? ¿Y qué tal si se resignan a aceptar que indefectiblemente, aún sin creer en ello, existe un destino escrito para ambos?
Dejarían de simular que no les importa que ocurra en el camino del otro, y soltarían todas las bellas palabras reprimidas bajo la comodidad. 
Permitiría que la llene de sus dudas pero también de su encanto.  Cada noche mientras él repase los sueños e ilusiones que se desprenden de su boca, ella buscaría la forma de concretarlos.
Él disfrutaría de la niñez de su amor, que contrasta tan bien con su intelectualidad. Le brindaría los espacios que tanto necesita y sería su respaldo.
Lo sorprendería su fuerza, su tenacidad, su incondicionalidad.
La sorprendería su sacrificio, su convicción y su talento.
Todo eso sucedería si de una buena vez, lo aceptáran y lo disfrutáran.
Todo, todo eso…sentirse completos y felices.

lunes, 1 de agosto de 2011

Desencuentro

Voy caminando soportando el frio matinal. Vos también. Voy distraída y tranquila. Vos también. No tengo preocupaciones, disfruto de una mañana pueblerina. Vos también. Levanto la vista, y te veo. Vos también. Me sorprendo. Vos también. Transitamos en sentido contrario. No me gusta encontrarte. Corro la mirada. Vos también.  Mi cara de desprecio lo dice todo, no hacen falta palabras. Lo notó quien me acompañaba.  Vos también. Nos cruzamos y vuelvo a mirarte. Vos también. Pienso que no era el momento ni el lugar. Vos también. Mi alma y mi corazón se sienten completos, valientes, satisfechos por haberlo dado todo. Tu alma y tu corazón, NO.

martes, 5 de julio de 2011

Jaque mate


La semana entrante comenzó con un par de confesiones que patearon el tablero…y como lo patearon. Tiraron por la borda años y años de una fachada que protegía los secretos más delicados, simplemente, porque se volvieron intolerables. La fachada estaba sostenida por cuatro pilares que mantenían su estructura en alza. Se los presento: el miedo, la vergüenza, el orgullo y la paciencia.
Podríamos estar de acuerdo, quizá la mayoría, en que el tiempo cura las heridas, pero solita aprendí que también erosiona y corrompe. Esta vez,  se encargó de comer todos los cimientos cual termita hambrienta en un aserradero, y cuando toda la estructura estaba a punto de derrumbar, se le dio un empujoncito para terminar de una vez por todas con semejante espectáculo.
Te soy sincera…me siento orgullosa, porque si hay algo que no me falta, es valentía.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Por la noche

La noche es su tranquilidad.

No escucha, nada la abruma. El silencio le permite escucharlo. Por fin se termina el día que la apartaba de él. Lo siente en la brisa, deja que la roce, porque así la rozaba, con la misma suavidad. La noche es tranquilidad, la noche es él, la noche es su paz. La noche la dejaba contemplarlo, hora tras hora, de cerca, a centímetros, la dejaba olerlo, penetrar su aroma y su respiración. La noche la convertía en la reina de sus sueños. Nadie podía tocar su piel ni acobijarlo. Nadie podía amarlo desenfrenadamente solo con una mirada. Por horas, guardiana de sus sueños, dueña de su boca, reina de su amor. La noche fue cómplice de sus locuras, de sus desalientos, del insomnio compartido, de su amor incondicional.
La noche le recuerda, que el amor no vive detrás de caretas ni disfraces. Que el amor es puro y desenfrenado en su máxima esencia y que todo intento de condicionarlo lo destruye. La noche le recuerda que fue él que lo intento y fue él quien lo mato. 
Él  lo ató, lo limitó, lo obvio, lo ignoró, 
LO OLVIDÓ.

domingo, 13 de febrero de 2011

Manía

Verano. Calor, soportable, pero calor al fin. Fondo de la casa. Parra de uvas. Silencio tedioso. Abuela y nieta.
Abuela recordando. Nieta observando.

Juanita, voy a contarte una historia. Una historia mitológica. Una historia griega. Una historia divina.
Apólo era uno de los dioses más importantes y venerados. Era un dios oracular, profeta, consideraba que la locura era la fuente de la sabiduría. Como dios supremo, no se comunicaba como cualquier inmortal, se manifestaba del modo más superflúo, impalpable, volátil. Apólo, utilizaba la locura traducida en las manías como canal de trasmisión de su grandeza, de sus conocimientos. Si traducís este dato a lo cotidiano, notarás que todos estamos llenos de manías, y las manías nacen en cada uno de nosotros producto de la necesidad de controlar una situación. Por temor a que ocurran desgracias es que muchas personas se despiertan por las noches para controlar que las puertas esten cerradas, por una necesidad de mantener el orden y no alterar sus estructuras mentales es que algunos de nosotros elegimos ordenar nuestros guardarropas por intensidad de colores y estilos, por esa misma necesidad que te estoy contando es que algunos no pueden dormir sin saber que en la cocina todo esta completamente limpio y ordenado. Todas esas conductas son repetidas porque de lo contrario creemos que algo malo podría ocurrir, y que el cosmos descargaría toda su furia contra quien no cumpla con su ritual.

Estas acciones muchas veces son vistas como actos de locura, pero quiero que sepas Juanita, que la locura no significa más que la manifestación de la posesión. Todos en algún punto somos posesivos, porque todos conservamos una cuota de locura. Posesivos de las situaciones, de las personas, de las cosas, de los sueños, del saber. Porque tememos a los cambios bruscos, desestabilizantes, y es por ello que cualquier acto, por más mínimo que fuese, pensamos que nos ayudará a mantener las cosas tal como estan.

Mi manía, Juanita... mi manía era él. Una mezcla de locura teñida de amor y posesión. Un sentimiento de locura que encerraba a Apolo ametrallando mi mente y mi corazón, intentando fluir por medio de mis acciones, en su urgencia de sentirse terrenal y saborear el dolor y la desesperación del no correspondido, el deseo de sentirse mortal. Y se lo he permitido. Se ha expresado a través de mi.
Han existido las locuras junto a Apolo, todas para él.

Resta la mejor, la completa, la que cierra el cuento. La que deja manifestarse al dios con toda su furia, con toda su templeza y rigor. Quiero que él sienta la fuerza de Apolo de una vez por todas.

Y voy a prestarme para que se desate.

viernes, 21 de enero de 2011

Hope

"La esperanza es el peor de los males, pues prolonga el tormento del hambre"

Friedrich Nietzche

jueves, 20 de enero de 2011

Naufragando


Y ahí estaba ella, mirando las estrellas tan lejanas, pero tan cercanas a sus sueños, sus sueños saltando de estrella en estrella, jugando y riendo a carcajadas. Flotando en el agua, como una cruz que ya se había liberado de su peso, flotando con total libertad en el agua y mirando las estrellas. Tranquila, porque sabía que detrás estaba él, en el otro extremo de la piscina. Mirándola, deseándola, esperando que el agua la arrastrára a sus manos. Fueron minutos que duraron una eternidad. Pudo ver en imágenes nítidas, en aquel cielo negro y profundo, como sería la vida junto a él, como dormirían abrazados, como despertarían con besos que ataquen la rutina, como se apoyarían en aquellos momentos desdichados, y como se divertirían al festejar los logros. Las cenas charlando de sus días, los proyectos de una hermosa familia, los silencios llenos de miradas cómplices, los más dulces besos. Las caminatas por la playa de la mano, sus viajes por rutas desiertas escuchando rock and roll, las tiernas reconciliaciones y los caprichos consentidos.
De repente las imágenes se esfumaron y sintió como él emergía de la profundidad del agua y la sostenía. Y respiraba en su oído, y la dejaba seguir flotando, paseándola por todo la piscina, llevándola consigo, envolviéndole la piel. Sus manos cuidándola, su cuerpo protegiéndola. Disfruto de lo que sabía, sería un momento. Y por un instante volvió a amarlo. La giro entre sus manos, y se sumergieron juntos. Ya en la superficie, sólo con sus rostros fuera del agua, ella lo abrazó atrapándolo entre sus brazos, sujetándolo fuertemente.  Necesitaba saber que el también sentía lo mismo, que no importaba que ocurriera en sus vidas, ya no podrían dejar de quererse y mucho menos podrían intentar olvidarse.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

El olvido

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: " La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.


Pablo Neruda
Veinte poemas de amor y una canción desesperada
Poema 20

jueves, 16 de diciembre de 2010

Así es II

Aunque estoy atada a tus diabluras, sabes que estoy siempre a favor del adiós.